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El triunfo de la alfalfa

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El triunfo de la alfalfa

El triunfo de la alfalfa

Finalmente, luego de tensas negociaciones, se supo que el Gobierno daría marcha atrás con el incremento de los derechos de exportación al 15 por ciento para varios productos de las economías regionales.

Entre los 36 ítems que se establece en el listado que circuló y publicamos en Valor Agro, está la alfalfa, vital para el alimento del ganado y producto de exportación.

Días atrás, Maximiliano Marroni, Gerente de Alfalfa y Forrajes de la Patagonia e integrante de la Cámara Argentina de la Alfalfa,  fue uno de los que expuso en el Plenario de Comisiones de la Cámara de Diputados, peleando porque no se concrete el incremento de las retenciones.

En resumen, en su exposición, el empresario resumía:  «Con la aplicación de las retenciones podemos pagar un precio con el cual no somos competitivos en el mercado interno con lo cual podemos absorber poco volumen esto produce: Mata la exportación. No ingresan divisas. Desmotiva la producción de alfalfa. La exportación es un sostén de esta producción regional. Venimos de dos años de sequia que hizo que el mercado interno traccione, pero históricamente el mercado interno se autoabastece durante la temporada y compra recién en los meses de invierno sosteniéndose la demanda por la exportación. A su vez en la zona núcleo de producción, la exportación, representa un 30% de la producción, que podemos absorber por calidad lo cual implica que el 70% se destina a mercado interno y un buen complemento uno del otro sin que uno implique mayor precio para el otro sino un complemento. Perdemos una marca que nos está costando desarrollar. El productor se vuelca a mercado interno sin prestar atención a la calidad porque en el mercado interno no se demanda y cuando todo se vuelva más normal climatológicamente hablando va a perder un habito (producir calidad) que venimos intentando introducir desde hace 15 años».

En diálogo con Valor Agro Argentina, Marroni nos hacía una valoración de la importancia del producto: «La realidad es que la alfalfa se ha transformado de unos años para acá en una alternativa de sustitución o de rotación de cultivos y de producciones en algunas regiones del país, por eso es regional, como por ejemplo en el valle, en los valles de Río Negro, reemplazando o complementando a la fruticultura. En el caso de Calchín (pueblo conocido por ser de donde es el campeón del mundo Julián Alarez), reemplazando los cultivos tradicionales o siendo un complemento. De hecho, en esa zona, el año pasado, con la sequía que hubo, muchos productores que habían sembrado hectáreas de alfalfa pudieron pagar los alquileres de la soja con el mismo rinde de la alfalfa y los márgenes de la alfalfa».

En el mismo sentido, ahondaba: «Tenés el caso de San Luis también, ahí en la Cuenca del Morro, en Mendoza, con algunas hectáreas que han salido del vino para entrar también en la alfalfa. O sea que es un cultivo que está dando, digamos, alternativas y estas alternativas se han logrado gracias a la exportación y a un trabajo que ya lleva 15 años»

¿Cómo empezó todo? Marroni nos hacía un poco de historia. «Para que ustedes tengan  una idea, hace 15 años, allá por el 2008, se empezó con esta aventura de exportar alfalfa, algo que en España es bastante habitual, pero acá no lo teníamos muy incorporado. Y habiendo empezado en el 2008 con unas 4.000 o 5.000 toneladas, hoy estamos en el 2023 exportando a Argentina 150.000 en un mercado de 10 millones de toneladas, con lo cual te imaginarás el potencial que tiene».

Sobre la situación actual, decía: «Hoy nos encontramos en la situación de que veníamos con un tipo de cambio poco competitivo, de 350 pesos, que con el programa dólar exportador apuntábamos a un dólar de 600, 650. Veníamos con márgenes muy acotados debido a la sequía y a la demanda de mercado interno y a los precios que había en mercado interno, más los precios de los insumos. Se sumó ahora en el último periodo el tema del conflicto con Yemen y los destinos a los que va la alfalfa tienen que pasar por el Mar Rojo, lo cual los fletes internacionales han aumentado al doble prácticamente. Hicimos una campaña con un contenedor valiendo 2.000 dólares y hoy vale 4.000, entonces eso nos hizo aumentar los costos logísticos al doble. El precio de la alfalfa es un precio internacional que lo fija Estados Unidos, con lo cual ahí no podés trabajar mucho, con lo cual todo eso termina repercutiendo en el margen del exportador y el exportador prácticamente trabajaba pérdidas». Y alertaba: «Si a todo esto le incorporás retenciones, obviamente que la pérdida lo único que hace es agrandarse y el hecho de agrandarse la pérdida hace peligrar la exportación de un cultivo que viene en crecimiento, que ha costado mucho desarrollar y el hecho de desaparecer la exportación de alfalfa va a hacer que a los productores se les comience a acumular stock en el campo, que el cultivo deje de ser tan atractivo porque la alfalfa lograba que el productor haga un buen mix de precios entre el mercado interno y la exportación, de esta manera no lo va a tener y de esa manera un cultivo que hoy está en vías de expansión, que podría generarle ingreso de divisa al país, va a terminar desapareciendo».

Hoy la alfalfa si se concreta en la ley, la negociación lograda en Diputados, la alfalfa no pagará retenciones. Sin dudas, un triunfo de Marroni y de la Cámara. En síntesis, un triunfo de la alfalfa.