La cónsul de Francia para Corrientes, Chaco y Formosa, Véronique Abarth, confirmó el avance de un convenio de intercambio educativo destinado a estudiantes del sector agropecuario.
En diálogo con Valor Agro, explicó que el programa busca reforzar vínculos formativos entre instituciones francesas y escuelas rurales del NEA, con acuerdos ya establecidos para recibir alumnos de la ERAGIA, establecimientos de EFAs y escuelas agrotécnicas chaqueñas.
Abarth destacó que el interés francés surge por las similitudes productivas entre las provincias del nordeste argentino y el sur de Francia, donde se desarrollan actividades como el cultivo de arroz y la ganadería bovina y ovina. “Francia es un país muy chiquito comparado con Argentina, pero tenemos puntos en común. Me gustaría que en Corrientes se planten arroces franceses y potenciar la producción local”, indicó.
La diplomática señaló que una de las áreas con mayor potencial de crecimiento en Corrientes es la elaboración de quesos y productos lácteos, un sector ampliamente desarrollado en Francia. Según precisó, el intercambio permitirá capacitar a estudiantes en procesamiento de alimentos, técnicas de transformación y desarrollo gastronómico vinculado a productos regionales.
Abarth remarcó que ya hubo experiencias previas con alumnos franceses que visitaron Corrientes y quedaron impresionados por la cultura local. “No es un secreto que Corrientes tiene payé. Todos los chicos que vienen quieren volver por el cariño y la amistad que encuentran acá”, expresó, al destacar el componente cultural que acompaña al intercambio técnico.
El convenio también apunta a que estudiantes argentinos puedan viajar a Francia para conocer prácticas agropecuarias europeas, participar de capacitaciones y explorar nuevas tecnologías aplicadas a la producción. La cónsul sostuvo que “cada región tiene su especificidad” y que el objetivo es que ambos países descubran conocimientos que puedan funcionar de un lado u otro.
Finalmente, Abarth mencionó que el intercambio abre la puerta a experimentar con cultivos propios de Corrientes que no existen en Francia, como el mamón, y que las escuelas agrícolas podrían evaluar la instalación de nuevas plantas en sus huertas didácticas. “Se trata de aprender mutuamente y probar cosas nuevas en ambos territorios”, concluyó.