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La semilla como el comienzo de todo

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La semilla como el comienzo de todo

La semilla como el comienzo de todo

Por Ing. Osvaldo Fraile. Socio-Gerente Mochec. Laboratorio Chem.Eco

Especial para Valor Agro Argentina

El Rendimiento Empieza Desde la Semilla: Nutrir para Crecer

Una semilla es como un niño: debemos nutrirlo para que crezca fuerte y saludable. Este principio, aunque simple, encierra una verdad fundamental en la agricultura. La calidad de la semilla y su contenido de nutrientes tienen un impacto directo en el rendimiento del cultivo. Este vínculo crucial se debe a que las reservas de nutrientes en la semilla son un factor determinante que influye significativamente en la germinación, emergencia, uniformidad de plántulas y, finalmente, en el rendimiento. Las semillas bien nutridas, como los niños bien alimentados, se desarrollan vigorosamente y resisten mejor los desafíos.

El Dr. Ismail Cakmak, en su estudio de 2015 sobre los nutrientes y la calidad de las semillas, señaló que las semillas con mayores reservas de nutrientes exhiben un vigor superior en el campo. Este vigor no solo se traduce en un crecimiento más robusto, sino también en una mayor capacidad para soportar condiciones de estrés ambiental. Las plántulas provenientes de semillas con bajas concentraciones de nutrientes minerales presentan menor vigor y una capacidad reducida para sobrevivir en condiciones adversas, lo que impacta negativamente en el rendimiento del cultivo. Se estima de echo que sin el uso de semillas tratadas se podrían sufrir perdidas de cosecha por encima del 20%

Fertilización del Suelo vs. Nutrición Localizada en la Semilla

A menudo, los agricultores se preguntan si deben enfocarse en la fertilización del suelo o en la nutrición localizada en la semilla. La respuesta, sorprendentemente, es ambas. Un suelo fértil es esencial para sustentar el crecimiento de las plantas y optimizar el rendimiento de los cultivos. Esto puede lograrse mediante la aplicación de fertilizantes orgánicos e inorgánicos que nutran el suelo, generalmente combinando nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K).

Por otro lado, la nutrición localizada en la semilla asegura que las plantas madres no sufran deficiencias nutricionales durante la temporada de crecimiento, lo cual es crucial no solo para un mejor rendimiento, sino también para mejorar la viabilidad y el vigor de la semilla. Mantener altas concentraciones de nutrientes en el suelo y en los tejidos vegetales durante las etapas de reproducción, mediante aplicaciones foliares, por ejemplo, puede aumentar significativamente las reservas de nutrientes en las semillas.

Casos Prácticos: Maíz y Trigo

En un ensayo realizado en la región de, INFORME DE ENSAYO DE FERTILIZANTES EN MAÍZ Y DISTINTAS DENSIDADES EN MAÍZ. CREA Sachayoj – Región Chaco Santiagueño campaña 2017-18,se evaluó el impacto de diferentes tratamientos de fertilización en el maíz. Los tratamientos incluyeron 100 kg de urea en la base y varios productos comerciales con tratamiento localizado en las semillas. Los resultados mostraron que las plantas tratadas tenían entrenudos más largos y un crecimiento más vigoroso en comparación con el testigo sin tratamiento. MAXIREN TS obtuvo mayor diferencia en kg 800 kg de diferencia, con respecto al testigo y otros productos comerciales.

Otro estudio en Gancedo, Chaco, realizado en 2021, comparó el rendimiento del trigo tratado con MAXIREN TS frente a un control-sin fertilización de base-. A pesar de las condiciones adversas de sequía, el tratamiento localizado con MAXIREN TS resultó en un rendimiento superior de 90 kg/ha. Además, se observó una mayor uniformidad en las plantas, lo que es crucial para un cultivo consistente y de alta calidad.

La combinación de un suelo sano y la nutrición localizada en la semilla crea un ambiente favorable que estimula el desarrollo radicular y una correcta implantación del cultivo. Esto, a su vez, fortalece el cultivo y lo hace más resistente al estrés biótico y abiótico. En la práctica, productos como MAXIREN TS han demostrado ser efectivos en mejorar la reserva nutricional de la semilla, aumentando su vigor y capacidad de germinación en el campo.

Invertir en la calidad de la semilla y en la fertilización adecuada del suelo no solo optimiza el rendimiento de los cultivos, sino que también garantiza una producción agrícola más sostenible y rentable. Al igual que un niño bien nutrido crece saludable y fuerte, una semilla bien nutrida da lugar a un cultivo vigoroso y productivo.